Cada seis meses artesanos deben viajar a Michoacán y Guadalajara, u otros lugares para reforestar grandes superficies de tierra y así poder adquirir madera para fabricar sus juguetes y seguir comercializándolos, a pesar de que la venta bajo un 60%.

Con la condición de comprometerse a reforestar zonas boscosas, en algunos estados de la República Mexicana, otorgan permisos a aserraderos para talar y transportar árboles, de tal manera que después puedan usarlos para artesanías.

Carlos Navas, artesano en la ciudad, indicó que en la última etapa de reforestación se sembraron por lo menos unas 100 hectáreas, sin embargo, se ha percatado que la tala ilegal los sigue rebasando.

Cada mes, el artesano recibe entre ocho y 10 cajas de esta materia prima, la cual utiliza para crear trompos, yoyos, carros, guitarras, entre otras piezas.


TERESA RODRÍGUEZ

EL MUNDO DE TEHUACÁN