Nunca me ha gustado hacer árbol de la leña caída. Y menos aún si el leño en cuestión ya fue objeto de mucha guasa y blanco predilecto de los memes de la temporada. Pero ni modo, quién le manda a anunciar en radio y televisión el apocalipsis tehuacanero. Pongamos que la intención de este buen hombre era noble y quería prevenirnos de que el meteoro que se acercaba venía tumbando caña y había que tomar las debidas precauciones. Tener víveres y agua, revisar puertas y ventanas, salvaguardar papeles importantes y comprar una linterna y velas. Hasta ahí, pues bueno. Pero no, el objetivo parecía que era sembrar el pánico asegurando que el huracán nos iba a arrasar después de peinar y hacer pedazos a las islas del Caribe, Quintana Roo, Tabasco y Veracruz. Y ni que decir de la parte del discurso en donde el buen hombre afirmaba que del Cerro Colorado iban a brotar cascadas, mitad hermosas y mitad destructivas, que nos iban a inundar como Venecia. Total, que no vale la pena seguir metiendo la llaga en el dedo pues guardadas las proporciones, esta película ya la habíamos visto hace varios añejos, cuando mi estimado Raúl Arandia, quien era director de protección civil, atendiendo a una recomendación estatal alertó a la población de la posible llegada de un huracán. Y al igual que hoy, el meteoro nunca llegó y Raúl tuvo que aguantar vara, pues el también estimado Octavio Sentiés, se burló hasta que se cansó diciendo que el único huracán que había llegado a Tehuacán en su historia era el Huracán Ramírez, y chistoretes por el estilo. Y ya desde aquel entonces mucho se ha explicado que por su orografía, Tehuacán está a salvo de ciclones o huracanes. Eso sí, no estamos exentos de trombas o lluvias torrenciales. Ni de temblores como el que nos sorprendió el jueves. Por eso hay que estar buzos caperuzos; lo malo es que por gente que tiende a difundir falsas profecías, la cuidadanía ya no toma en serio ni los avisos ni los simulacros, por lo que cuando de veras llegue el lobo nos va agarrar como al tigre de Santa Julia. Aprendamos mejor de esta cotorra experiencia y no creamos en todo lo que dicen los supuestos iluminados. Vaya, dudemos hasta del científico que jura y perjura que no tarda en cargarnos Pifas pues se avecina un terremoto marca llorarás. Entretanto y dado que aún estamos vivitos y coleando, no nos queda de otra que seguir pedaleando y correteando la chuleta. Dejemos que los diputados sin quehacer se dediquen a espantarnos con sus ocurrencias. Emoji con carita que suda y hace fiú: de la que nos salvamos.


Fantasías animadas de ayer y hoy

MARCOS D. BERGER


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