Nación que ha levantado monumentos, loas y leyendas a los inventores de las armas es la de los Estados Unidos, partiendo desde el grito de Eureka dado por Samuel Colt, un inventor y empresario nacido en la unión americana y que allá por los años de 1835 y 36 patentizo el primer revolver vomitador de fuego y de muerte, teniendo como iniciales clientes a los Rangers de Texas (favor de no confundir con el equipo de béisbol de grandes ligas), siendo un grupo de vigilantes para meter en cintura a pillos de las peores especies y calañas, y a todo aquel que se dejara intimidar por el vuelo de una bala, vendiendo a los vigilantes de la pradera nada menos que 1000 revólveres, casi al precio de al dos por uno.

Por su parte Oliver Winchester se metería a la historia de las armas de fuego, cuando por iniciativa suya se creó el rifle mas famoso en la historia tanto de las matanzas de búfalos, como de pieles rojas, apareciendo una arma que dejaría a todos con los ojos cuadrados y sorteando como Dios les daba a entender los regueros de sangre en el año de 1873, alcanzando tanta fama el revolver Colt como el rifle Winchester que hasta la propia meca del cine, Hollywood, los inmortalizo con películas como Colt 45 filmada en el año de 1950, llevando el estelar el vaquero cara de palo Randolph Scott, y Winchester 73 también filmada en 1950, significando esta cinta la consagración en filmes del Oeste (Westerns) por parte de James Stewart, en la vida real el actor mas bondadoso en la historia del cine, que solo disparaba las palomitas a su esposa, cuando la llevaba al cine,

De esa forma y ayudado por las imágenes del séptimo arte, mostrando que los mejores héroes y defensores de la patria eran cowboys (vaqueros) en edad de merecer y de portar mortales armas, sobre todo cuando combatían contra los apaches o los pistoleros barbados y mas feos que un eructo en una mesa de ricos, las armas de fuego formaron gran parte de los utensilios de mas de una familia en los Estados Unidos, en donde es mas fácil adquirir una pistola, un rifle con o sin mira telescópica, que un nutritivo Hot Dog, siendo sus poseedores desde los clanes que solo las utilizan para cuidar patrimonios y sobre todo familiares, hasta asesinos psicópatas, como el que se hizo famoso mala y mortalmente, la semana anterior en Las Vegas, Nevada, una ciudad ya vista como una especie de Sodoma o de Gomorra, en donde quedo escrito a sangre y fuego la peor masacre en un lugar público en la historia de los Estados Unidos. Hoy sin las imágenes fílmicas de Scott o de Stewart, y solo, sin cámaras a su lado habiendo aparecido el victimario de 58 personas, Steven Paddock, ya no hay mas héroes sino villanos hipnotizados por las invenciones de Colt y de Winchester.


Opinión

TOMÁS SETIÉN FERNÁNDEZ


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