PRIMERA PARTE

En un país donde la escasez es la característica natural del ciclo económico resulta difícil abordar temas que se ven alejados de nuestras posibilidades como por ejemplo ¿Cómo multiplicar el dinero? ¿Cómo generar ganancias? Pareciera normal escuchar conversaciones o vivir escenarios sobre inflación, carestía, el costo de la vida, la insuficiencia del ingreso, la reducida oferta laboral pero poco hablamos de las alternativas que tienen las personas para tomar decisiones con el dinero que les “sobra” porque en realidad no les “sobra”. Yo he conversado con usted en esta columna, en algunas conferencias e incluso con mis alumnos sobre la incapacidad del mexicano para ahorrar y es que si bien hay que reconocer la circunstancia económica en que vivimos también es honesto reconocer que pretendemos ahorrar después de pagar nuestras deudas cuando en realidad el ahorro implica separar cierta cantidad de dinero antes de empezar a gastar. Sé que lo que le señalo es utópico sin embargo pienso que el mexicano debería empezar por reducir sus gastos para comprobar que es posible ahorrar. Dejemos claro entonces que el requisito indispensable para multiplicar nuestro dinero es el ahorro y que sin este requisito es imposible tomar decisiones sobre nuestro dinero es decir es imposible pensar en libertad económica.

Le digo esto porque a lo largo de mi experiencia académica y profesional en estas lides de la educación financiera he revisado sin fin de teorías sobre porque algunos países vivimos sumergidos en la escasez y sobre todo porque hemos eliminado de nuestro vocabulario palabras como “riqueza”. Una analogía que me permito compartir para explicar esto que ocurre en México señala que nuestra realidad económica se asemeja mucho a vivir dentro de una pecera creyendo que esa pequeña dimensión refleja la inmensidad de un océano que nos ahoga, lo peor es que quienes habitamos esta “pecera” nos ahogamos reiteradamente en medio metro de agua. No digo que no haya escasez como tampoco digo que esa pecera no tenga agua, pero de ese hecho a pensar que estamos destinados a morir estamos muy lejos o al menos no estamos viendo las alternativas para sobrevivir.

Este diagnóstico de miopía financiera del mexicano nos obliga a defender la tesis de que: “La pobreza es un estado mental y la falta de dinero es una situación temporal” (Carson, 2017). Por ello, aunque usted sea de las personas que “va al día” eso no le impide pensar en invertir, en multiplicar su dinero, en generar riqueza. Usted puede seguir ciertas líneas de acción que le permitirán tomar mejores decisiones para su dinero. Tengo claro que cuando hablamos de proyectarnos como gente exitosa o con riqueza siempre existe un poco de incredulidad y por ello optamos por encogernos de hombros y continuar con la vida que hasta ahora tenemos. Mi querido lector, yo no pretendo darle soluciones milagrosas para hacer dinero ni fórmulas novedosas, lo que esta edición de martes pretende es que usted sepa cuando menos por donde no debe ir porque, aunque tal cual se los reitero a mis alumnos, el problema de los mexicanos no es prepararnos para la pobreza, a eso ya estamos acostumbrados y sabemos cómo salir delante de ella. No, el problema real estriba en la posibilidad de que de pronto todo salga bien ¿Qué haría usted si la diosa fortuna toca a su puerta? ¿Estaría usted listo para aprovechar esa oportunidad? Ser pobre es un problema, pero tener dinero y no saber qué hacer con él es un problema más grande.


EL DINERO NO EXISTE

LUIS R. PÉREZ LEZAMA

El autor es director de análisis y docencia económica en SAVER Laboratorio de ideas.

Es analista económico, conferencista y “blogger” financiero. Twitter: @SAVERThinkLab


Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz