CDMX.- Para los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los principales riesgos que podrían limitar el crecimiento económico son los niveles de endeudamiento, la falta de confianza en la democracia y el incremento de la desigualdad, dijo José Angel Gurría, Secretario General del organismo.

Durante el Seminario de Perspectivas Económicas 2018, organizado por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), señaló que el acceso al crédito se utilizó durante varios años como un método para estimular el consumo, pero los niveles de deuda están por encima de lo deseado.

"Nos preocupa particularmente el crecimiento acelerado de la deuda, especialmente la deuda corporativa y de los hogares. Es una consecuencia inevitable de tener tasas de interés de cero en los principales países del mundo en varios años. Se buscaba para estimular, pero no se puede evitar que las personas actuando racionalmente digan que si el dinero no va a costar adquieran compromisos.

"Pero cuando empiezan a recuperarse las tasas con la actividad económica, no es lo que se había previsto, y vienen problemas de solvencia", explicó durante su presentación.

Otra situación que se presenta es que entre los 34 países que forman la institución hay desafecto, desapego y la falta de confianza en la democracia, ya que se considera que no resuelve problemas.

"En los países de la OCDE hay un deterioro de la confianza de la ciudadanía en sus gobiernos y las instituciones, en los presidentes, primeros ministros, partidos políticos, los sistemas bancarios, en las empresas, en la democracia.

"La consecuencia es que no votan y pierden las cosas en juego, como con el Brexit, cuando los jóvenes no votaron y ahora están viendo lo complicado del proceso", aclaró.

Una cuestión más son los desequilibrios que han surgido entre los ingresos, lo cual ha llevado a un incremento en la diferencia entre los ricos y pobres, lo cual es un freno al crecimiento económico.

"La economía está creciendo un poco más pero lo está haciendo de manera dispareja respecto a sus beneficios. En la OCDE, el ingreso de la población más pobre cabe 10 veces en el ingreso de los más ricos. Hace una generación, esta diferencia era de siete veces, lo cual quiere decir que la desigualdad ha crecido 40 por ciento.

"En México las cifras son peores: la desigualdad es de 20 veces el ingreso de los más pobres entre los más ricos, la desigualdad es del doble de la que hay en la OCDE", puntualizó.

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