Activistas que están en contra de la construcción del proyecto hidroeléctrico Coyolapa-Atzala, denunciaron que la quema de un autobús que ocurrió días atrás, fue un acto de amenaza contra ellos; por lo anterior, descartaron que se trate de un conflicto entre las rutas del transporte público.

Martín Barrios, integrante del grupo en resistencia, indicó que lo anterior se debe a que el pasado 9 de febrero, habitantes de distintas comunidades naguas de la Sierra Negra, pertenecientes al Movimiento Agrario Indígena (MAIZ), eran transportados de regreso a sus comunidades, después de participar en movilizaciones y protestas en la Secretaría de Energía.

Explicó que este hecho fue una represalia, pues en la mesa de diálogo que se llevó a cabo, se exigió la cancelación del proyecto hidroeléctrico que aseguran amenaza el ecosistema de varios municipios.

Reiteraron que cuentan con pruebas contundentes de que el acto de violencia fue gestado por “pistoleros” del actual presidente de Tlacotepec de Porfirio Díaz y su hermano, inclusive, señalaron que también participaron allegados del edil de San Pablo Zoquitlán, Fermín González León.

Exigieron congruencia a Miguel Barbosa, aspirante a la gubernatura y a Andrés Manuel López Obrador, quienes en su visita al municipio de Zoquitlán se pronunciaron en contra de la hidroeléctrica, para que no permitan seguir las aspiraciones políticas del actual edil de Tlacotepec.


Jennifer Carrillo

EL MUNDO DE TEHUACÁN