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| Aprisa y bien |
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Opinión Domingo, 01 Julio 2012 Lo que se ha gastado en las campañas políticas y en las funciones del Instituto Federal Electoral es tan grande que sobran ceros para anotar sobre el papel. Vaya, ni diez Carlos Slim lograrían juntar tanto dinero.Durante los años de la Revolución y a pesar del abandono de los campos y los cierres de las industrias, pues toda la gente, quieras que no, andaba con el rifle al hombro, en las ciudades como México y Veracruz el dinero abundaba; tanto, que venían de Europa bellas mujeres de tacón dorado en busca de clientela para hacer negocio. Entonces, la gente no comprendía de dónde salía tanto para las armas y los movimientos militares. Hoy pasa lo mismo y uno sospecha que el país se endeuda más y más, pero por lo menos no hay las matanzas de la Revolución. En el vecino país del norte la Casa Blanca está sacudida por un serio escándalo que atiza el partido republicano, en plena campaña presidencial. Y es que en Washington la maquinaria oficial trabaja con rapidez; por eso alguien tuvo la ocurrencia de dotar de armas a la delincuencia que opera en México para así saber quiénes son los compradores y detenerlos. Se creó la operación “Rápido y Furioso” y se puso el plan que al ser descubierto, fue señalado como un craso error del gobierno, a pesar de lo que, según informes, dos mil armas de alto poder pasaron a manos del narcotráfico, hasta que se les paró el alto. Hoy, con la puya de los republicanos, el gobierno de Obama se estremece y, como suele suceder en todas partes, los acelerados echan a perder las cosas sin tomar en cuenta los dichos, dicharachos y proverbios que ha inventado la imaginería popular: aprisa y bien no ha habido quién; despacio que voy de prisa, etc. El presidente Obama, justamente preocupado por lo que pasa en Afganistán, Grecia y toda Europa, habrá dado el visto bueno a Rápido y Furioso sin medir sus consecuencias y ahora no le queda otro remedio que echarle la culpa a su procurador general de justicia, quien está en un angustioso apuro y que además ha caído en desacato por no haber entregado totalmente los expedientes donde constan todo el planteamiento y toda la organización del fallido plan. Obama saldrá más limpio que de una tintorería y su procurador habrá de cargar con la culpa, en tanto que los delincuentes mexicanos tienen mejores armas que la Policía, el Ejército y la Marina para continuar la lucha.
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