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| Una tendencia vital |
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Filosofía Domingo, 01 Julio 2012 Si la felicidad vital viene determinada, a cualquier nivel, por ciertas características de la personalidad, de una elección o de una actitud susceptibles de ser msados en la posibilidad de educar para la felicidad, se plantean tres preguntas.Primero: ¿Podemos identificar algunos rasgos característicos de la gente feliz, rasgos que podrían ser transmitidos y enseñados a otras personas? Segundo, ¿Pueden estas personas aprender a desarrollar esos rasgos? Y tercero: si así lo hicieran, ¿Serían efectivamente más felices? No se a ciencia cierta a donde pueden llevarnos estas preguntas, pero lo que si me indican es que la felicidad es una tendencia vital. Esta tendencia vital da sentido a la vida. En una visión personal, puedo decir que aquí y ahora tengo una cosa segura: soy un cuerpo y algo más, pero ese algo más es el que aún me desconcierta. Puedo decir que estoy en un cuerpo (ese cuerpo forma parte de mi ser). Y si quiero descubrir que soy en esencia, lo primordial es cuidar mi cuerpodificadas mediante el aprendizaje, resulta entonces razonable pensar que la felicidad se puede aprender. Los investigadores intereo. ¿Por qué? Porque sin él, no soy nada. Todo el conocimiento que poseo lo he conseguido con las sensaciones que percibo mediante él. Este cuerpo nació y morirá, pero ahora se encuentra en el proceso llamado vida. Y para vivir tiene que conseguir energía. No hay más, en este mundo todo es así de simple. ¿Quiere buscarle un sentido a su vida? Conseguir energía para mantenerse vivo. Este objetivo que nos resultan tan obvio en los tiempos actuales (y por eso nos parece insignificante), no era así en la prehistoria. Si le hubiéramos preguntado a un cavernícola: Señor cavernícola, por favor, me podría responder a esta simple pregunta: ¿Qué sentido tiene su vida? Puede que nos contestara: no e distraiga que estoy muy ocupado buscando comida y en alerta para no convertirme en menú de otro depredador, resuélvalo usted para eso es el siglo XXI y tiene tiempo de sobra. Pues sí, probablemente sea así de simple, sólo consista en conseguir energía, pero para conseguirla hemos creado una red de múltiples conexiones. Tan complicada que cuando nos preguntamos por el sentido de nuestra vida, empezamos elucubrar incluso que ocurrirá cuando no seamos este cuerpo. Y es que sentirse el “ombligo del cosmos” nos da una sublime sensación de poder aunque nos autoengañemos. Algo que he aprendido en la vida, es que la tendencia a la felicidad es vital. ¿Tú qué opinas?
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